¿Encontraste algo extra?
Un toque y está acordado
Todos los oficios conocen el momento: el poste podrido, la fuga escondida. Di lo que has encontrado, haz una foto, y tu cliente recibe un enlace amable — la decisión es suya, un toque, sin conversación incómoda. El trabajo aprobado se suma solo a la factura.
Acceso anticipado"Al despejar los parterres he visto que este poste está podrido por la base. Puedo cambiarlo ya que estoy, si quieres — tú decides."
Una foto y una frase, hablada o escrita, justo donde estás.
Sin jerga, sin presión — qué has encontrado, qué cuesta, la decisión es totalmente suya.
O que no — y en ambos casos os queda la respuesta por escrito.
Los extras aprobados fluyen directos a la cuenta final. La foto y el sí quedan guardados con el trabajo.
«Tenemos que hablar de la valla»
Una llamada que el cliente teme, un precio acordado de pasada, y una discusión al facturar sobre quién dijo qué.
«He encontrado algo en tu casa — tú decides»
Una foto, un precio claro, un toque. El momento más delicado del oficio se convierte en el momento en que más confían en ti.
Decir que sí acuerda el trabajo — el dinero solo se mueve con la factura final, donde el extra aparece en su propia línea junto al depósito descontado. Las pruebas quedan guardadas y no se pueden editar después.
El momento más feo del oficio, hecho colaborativo
Los extras discutidos son la forma en que los buenos trabajos acaban mal. Una foto, un precio y un toque mantienen a todos en el mismo lado.
Acceso anticipado